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Coca primavera
Y por fin… ¡llegó la primavera! ¿Lo celebramos con una coca primavera?
Lo primero que hay que hacer es preparar la masa mezclando en un bol la leche, el aceite, el agua, la levadura prensada, el azúcar, la sal y la harina. Os recomendamos que añadáis la harina poco a poco (empezad con la mitad y luego id agregando cantidades más pequeñas) para aseguraros de que la masa no quede demasiado harinosa (siempre se está a tiempo de añadir harina… ¡pero nunca se puede quitar la que ya se ha vertido!). Cuando tengáis una textura maleable, que no se pegue a los dedos, extendedla bien fina en el fondo de la cubeta, para que quede crujiente. Luego poned sobre ella los espárragos trigueros cortados a trocitos, alternados con el salmón en lonchitas muy finas.
En un recipiente aparte, preparad la salsa batiendo bien todos los ingredientes. Cuando la tengáis a punto, esparcidla por encima de la coca y coronad con alguna hierba culinaria a vuestro gusto (un poco de orégano, por ejemplo). Cerrad la tapa y programad el menú horno 18 minutos, recordando que en este menú hay que quitar la válvula de la tapa, tirando de ella hacia arriba y desenroscándola en el sentido contrario al de las agujas del reloj. De esta forma conseguiréis la textura crujiente propia del horneado.
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La despensa
Historias de… panes
Hubo un tiempo –muy largo, además- en que el pan era el alimento básico de la alimentación diaria. Si sois lectores asiduos de best-seller del estilo ‘Los pilares de la tierra’ os preguntaréis cómo lo hacía la gente para sobrevivir alimentándose de pan y cerveza, y si os gustan las historias de la primera mitad del siglo XX, habréis oído a alguien contando que su almuerzo de toda la semana consistía en pan con arenques.
Cómo no, tanta presencia del pan en la vida diaria tenía que dejar mella, en este caso en el lenguaje. “Pan para hoy, hambre para mañana” significa que si agotamos los recursos del momento, es posible que nos quedemos sin nada para el futuro; “al pan pan y al vino vino” podría traducirse como un “es lo que hay”; mientras que cuando algo es “pan comido” significa que es muy fácil de hacer. “Tener cara de pan” es habernos excedido en quilos hasta el punto de tener la cara bien redonda; “a falta de pan, buenas son tortas” implica que siempre hay una alternativa, y un “contigo, pan y cebolla” se refiere a que poco puede ofrecer la persona/situación en cuestión.
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