Curiosidades

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Caracoles a régimen

Podéis encontrar caracoles precocidos y congelados en el mercado, pero seguro que muchos de vosotros os habéis pasado tardes enteras, después de la lluvia, buscando caracoles para cocinar. Generan algo de rechazo por su aspecto, pero están sabrosos y su aporte energético es muy bajo (60-80 kcal por cada 100 gramos de porción comestible). Otra cosa es que lo acompañéis de sofritos, jamón o panceta.

Así que los caracoles os servirían para un menú de régimen, pero a condición de que, si los compráis/recogéis vivos, les pongáis a ellos también a dieta, haciéndolos ayunar unos 10 días y alimentándolos sólo con un poco de harina. ¿El objetivo? Purgarlos para asegurarnos de que sus intestinos no contienen nada tóxico para los humanos. Una vez limpios, sumergidlos en una olla con agua fría con sal y un poco de vinagre durante unas horas, para que suelten la baba, y luego lavadlos varias veces.

A la hora de hervirlos, introducidlos en una olla con el agua aún fría (si está caliente se esconderán y no habrá forma de comerlos después), y cuando veáis que sacan el cuerpo, subid el fuego al máximo para que comience a hervir el agua. Hervidlos durante unos minutos, escurridlos y pasadlos por agua fría. Si queréis, añadid algunas hierbas aromáticas al agua para darles un toque de sabor.